Edoardo Brizio, nacido en Turín por padres trenzados en 1846, estaba muy interesado en la literatura, la ciencia y la arqueología. Suponiendo que el único estudiante en la Escuela Italiana de Arqueología en Pompeya donde durante tres años fue seguido (aunque de manera esporádica) por De Ruggiero y Fiorelli. El período pompeyano permitió al joven Brizio reunir elementos que fueron la base de sus primeras publicaciones dedicadas a los monumentos pompeyanos que poco a poco fueron descubriendo. Era estos estudios, debido a la alta humedad del sitio de Pompeya, la causa de una enfermedad que lo obligó a abandonar la zona arqueológica del Vesubio y se trasladó a Roma, donde hizo investigaciones en el Palatino en compañía de Pietro Rosa. Gracias al interés de Quintino Sella, en 1874, pudo mudarse a Grecia para completar sus estudios arqueológicos. De vuelta en Italia, ni siquiera los treinta años de edad, ganó el concurso para el profesor de arqueología en la Universidad de Bolonia, donde fue uno de los precursores en una disciplina científica emergente: paletnologia.

En Bolonia, donde tuvo a sus colegas Giosuè Carducci y Giovanni Pascoli, produjo gran parte de su trabajo científico: investigó en particular el territorio de Certosa, Marzabotto y Bolonia. Es para él, durante un estudio de los vínculos entre las civilizaciones Villanova y Etruscan, la identificación del origen oriental del origen prehistórico de las poblaciones del centro de la península. Fue secretario de la Sociedad de Historia Patria, miembro del Instituto Arqueológico Germánico, la Academia de Lynx y la Academia de Estocolmo. Obtuvo su título honorífico de la Universidad de Petersburg y la Superintendencia en las principales excavaciones en Emilia, Umbría y Marche que se iniciaron en ese momento. Murió 5 May 1907 durante una conferencia universitaria sobre las excavaciones de la cueva de Farneto.